Material eléctrico
Los ocho motivos por los que un pedido de material eléctrico se queda bloqueado, y dónde se mira cada uno
«Bloqueado» no es una incidencia: es un estado de control que tu ERP pone a propósito, con ocho motivos distintos que no se parecen en nada entre sí. Lo que cambia de un sector a otro no son los ocho, es qué los dispara. Este artículo los recorre con el vocabulario de una distribuidora de material eléctrico —tarifa encadenada, serie incompleta, metros que no son tirada, acopio a medio retirar— y dice en qué sitio se mira cada uno.
Publicado el 21 de septiembre de 2026 · 12 min de lectura
En resumen
Lo que hay que retener
- Un bloqueo es un freno puesto a propósito, con nombre y con procedimiento para levantarse. Eso lo hace muy distinto —y mucho más barato— que un pedido que simplemente ha dejado de avanzar.
- El precio de este sector no es un número, es una cadena: tarifa del fabricante menos descuentos pactados por familia, dos veces. El bloqueo de precio no se explica mirando la línea: se explica mirando qué tarifa estaba viva.
- Una referencia tiene cuatro códigos y el pedido entra por cinco sitios. Mostrador, teléfono, correo, WhatsApp y web. Ahí nace el bloqueo por datos incompletos, y no es un descuido de nadie: es lo que pasa cuando los cinco son canales de verdad.
- El acopio bloquea por los dos extremos — por crédito, porque cuenta en el riesgo vivo del instalador, y por facturación, porque lo entregado y no consumido todavía no se factura. Mismo material, dos departamentos.
- El orden de la pantalla no es el orden de resolución. Se atacan de más barato a más caro de descartar, y los que dependen de un tercero van al final.
¿Estos ocho son los que nombra mi ERP, o los huecos de los que habla el resto de este sitio?
Los que nombra tu ERP, y esa distinción es la que hace útil este artículo. Un bloqueo es un freno que alguien puso a propósito: tiene un motivo, aparece en una lista, y existe un procedimiento para levantarlo. Puede estar mal puesto o llevar tres días esperando, pero es visible, y lo visible se puede contar, repartir y medir.
Lo que este sitio cuenta en el resto de sus páginas es lo contrario: el pedido que no tiene ningún estado porque nadie lo frenó, y que por eso no sale en ninguna lista. Los dos cuestan dinero y los dos hay que resolver, pero son dos trabajos distintos con dos herramientas distintas. Éste va del primero.
¿Qué dispara cada uno de los ocho en una distribuidora de material eléctrico?
La lista de ocho no cambia de una distribuidora a otra, porque son estados de control y no casos. La columna que cambia, y la que hace que esta tabla sirva para algo, es la del medio: qué lo dispara cuando lo que vendes lleva tarifa encadenada, serie, colada y acopio. Y una precisión que conviene tener delante: estos ocho son el mapa que usa este sitio, no una nomenclatura publicada por ningún fabricante — el tuyo puede agrupar dos o llamarlos de otra manera.
| Criterio | Qué lo dispara aquí | Dónde se mira |
|---|---|---|
| 1. Precio | La tarifa se actualizó desde fuera después de hacer la oferta, o la referencia cambió de familia de descuento. | La fecha de la tarifa viva contra la fecha de la oferta, y la familia de descuento de esa referencia. |
| 2. Crédito | El riesgo vivo del instalador incluye lo acopiado y no retirado, y una retirada parcial choca con el límite. | El riesgo del cliente con el acopio pendiente sumado, no solo las facturas abiertas. |
| 3. Datos incompletos | El pedido entró con la referencia del fabricante, con el EAN o sin dirección de obra. O la serie va incompleta. | La línea, buscando qué código trae; y en una serie, si están mecanismo, tecla y marco. |
| 4. Autorización | Un descuento por encima de lo pactado, o un precio de obra que alguien tiene que aprobar. | Quién es el aprobador de ese tramo, y desde cuándo está esperando. |
| 5. Stock | Hay metros y no hay tirada continua; o hay tirada y no es de la colada que exige la obra. | El almacén, no el ERP: cuántas puntas son esos metros y de qué lote. |
| 6. Entrega | La obra tiene ventana de descarga, o el bulto va por paletería cuando el radio era de reparto propio. | La fecha comprometida contra la ruta, y si el pedido se partió en varias entregas. |
| 7. Cumplimiento | La obra exige documentación que viaja con el material y que no está en tu ERP. | El portal del fabricante o el catálogo sectorial, que es donde vive ese papel. |
| 8. Facturación | El albarán firmado no ha vuelto, o es acopio entregado y todavía no consumido. | La lista de albaranes sin retorno y el saldo de obra pendiente de consumir. |
Dos de las ocho filas tienen una particularidad que conviene ver junta: la 5 y la 7 no se levantan en tu ERP. La quinta se levanta yendo al almacén a mirar, y la séptima se levanta en el sistema de un tercero. Que un bloqueo tenga un botón en tu pantalla no significa que la información para decidirlo esté ahí.
¿Por qué el bloqueo de precio es el que peor se explica mirando la línea?
Porque en este sector el precio no está escrito en ningún sitio como un número: se calcula. La tarifa es el precio oficial de catálogo del fabricante —la base, no el precio de venta, porque nadie compra ni vende a tarifa— y encima de ella va una cadena de descuentos pactados por familia de descuento —no artículo a artículo— y encadenados dos veces: del fabricante al distribuidor y del distribuidor al instalador.
Eso hace que la pregunta natural —«¿por qué el sistema me pone este precio?»— tenga respuestas en tres sitios distintos y ninguno sea la línea del pedido. Puede ser que la referencia haya cambiado de familia, que alguien pactara un descuento de obra que ya venció, o —la más incómoda— que la tarifa se haya actualizado desde fuera después de hacer la oferta y nadie lo mirara, porque la oferta se quedó congelada el día que se hizo y la tarifa no.
Hay además una parte del margen que no aparece en esta conversación y conviene tenerla presente al discutir un bloqueo de precio: el rappel, el descuento diferido que el fabricante liquida a fin de ejercicio. El margen real de esa línea no se conoce hasta que el ejercicio está cerrado, así que la decisión de levantar o no un bloqueo de precio se toma siempre con una cifra incompleta. No es un defecto del ERP: es cómo funciona el sector.
¿Por qué «hay stock» y «se puede servir» son dos preguntas distintas con el cable?
Porque el ERP guarda una cantidad y lo que decide si el pedido se puede servir es una propiedad que no cabe en un número. Doscientos sesenta metros disponibles pueden ser cinco puntas de bobina de cuarenta y sesenta metros; ninguna sirve para una tirada de cien. El sistema no está mintiendo: está contestando a otra pregunta, y la suya la contesta bien.
Y hay una segunda propiedad que tampoco cabe: la colada, el lote de fabricación del cable. En instalaciones críticas el cliente exige que toda la obra sea de la misma, así que puede haber metros de sobra, tirada continua, y aun así no poderse servir. Son dos comprobaciones distintas sobre el mismo dato, y las dos viven en la cabeza de quien prepara, no en una pantalla.
Este caso está contado entero —con lo que pasa cuando el pedido ya se confirmó y lo descubre el oficial subido a la bandeja— en la página de operaciones para distribuidoras de material eléctrico. Aquí solo importa la consecuencia para la bandeja de bloqueados: es el único de los ocho en el que levantar el bloqueo exige que alguien vaya a mirar. Atacado en el orden equivocado se queda esperando a que alguien tenga un hueco para bajar al almacén.
¿Por qué el acopio de obra aparece en dos bloqueos distintos y en dos departamentos distintos?
El acopio es material de una obra comprado por adelantado y retirado por fases, que sigue siendo tuyo hasta que se consume. Esa definición, que parece contable, tiene una consecuencia operativa que reparte el mismo material entre dos bandejas que lleva gente distinta.
Por el lado del crédito: el riesgo vivo de ese instalador incluye lo que tiene acopiado y no ha retirado. Así que una retirada parcial —que para quien la pide es simplemente venir a por lo suyo— puede chocar con un límite calculado sin mirar el acopio, y el bloqueo salta en un momento que no tiene nada que ver con una venta nueva.
Por el lado de la facturación: el material entregado y no consumido todavía no es facturable, así que vive en una lista que solo se mira al cerrar el mes. Y esa lista tiene una versión peor, que es la del albarán entregado cuya firma no ha vuelto: ahí el material sí se consumió y aun así no se puede facturar, porque falta la prueba. Qué hacer con ese descuadre está en el artículo del albarán sin factura.
¿En qué orden se levantan los ocho para no perder la mañana?
De más barato de descartar a más caro, que no es el eje por el que están ordenados en la pantalla. El criterio es sencillo: cuanta más gente y más sistemas ajenos haga falta tocar para levantar un bloqueo, más tarde se ataca — porque mientras esperas a que alguien conteste puedes haber cerrado los cuatro que solo dependían de ti.
- 1
Primero, los que se resuelven mirando un dato y sin llamar a nadie
Datos incompletos y precio. El primero se cierra encontrando qué código trajo el pedido o qué línea falta de la serie; el segundo, comparando la fecha de la tarifa viva con la de la oferta. Los dos se hacen sentado y en minutos. - 2
Después, los que dependen de una persona de tu empresa
Autorización y crédito. Aquí el trabajo no es decidir: es llegar a quien decide con el caso ya reunido, porque lo que hace que estos dos duren días no es la decisión, es el ida y vuelta preguntando datos que ya existían. - 3
Después, los que exigen ir a mirar al almacén
Stock y entrega. Son los únicos en los que la información no está en ninguna pantalla: hay que ver cuántas puntas son esos metros, de qué colada, y si la ruta llega a la ventana de descarga de esa obra. - 4
Y al final, los que dependen de alguien de fuera
Cumplimiento y facturación. El papel que exige la obra vive en el portal del fabricante y el albarán firmado tiene que volver del transportista. Empezar la mañana por aquí es empezar por lo único que no puedes cerrar tú.
Hay una variante de este orden que conviene conocer y que es la que usa quien lleva años en esto: mirar primero si alguno de los bloqueados es de una obra que tiene otras líneas ya servidas. Ésos suben al principio de la cola independientemente de su motivo, porque un pedido a medias en una obra en marcha no es un pedido parado: es un instalador esperando en el tajo.
Qué hace Pliuz con esto, y qué no
Pliuz no levanta bloqueos por su cuenta y no va a decidir si se sirve una tirada o si se aprueba un descuento. Esas decisiones son tuyas y dependen del cliente, de la obra y del material; nadie de fuera puede traerlas en una caja. El ERP también se queda donde está: los ocho estados los sigue poniendo él, que es lo correcto.
Dónde estaría, dicho en condicional porque el motor de casos se está construyendo con las primeras distribuidoras: en el trabajo de reunir. Un bloqueado tendría su caso con lo que hace falta para decidirlo ya recogido de donde vive —qué tarifa estaba viva cuando se hizo la oferta, qué queda por retirar de esa obra, cuántas puntas son esos metros, qué albaranes de ese cliente salieron y no han vuelto— en vez de que alguien abra seis pantallas y lo junte en la cabeza. Y qué se escala, a partir de cuántos días y a quién, lo definirían reglas tuyas, escritas por ti y evaluadas sin ningún modelo de lenguaje por medio.
Lo que sí está construido y en producción es el control de qué puede leer y escribir un sistema automático dentro de tu ERP, con límites por operación y registro de lo que hizo. Está con sus bordes en qué permisos se le dan a una IA sobre el ERP, y la otra mitad del problema —los pedidos que no están bloqueados y aun así no avanzan— en el pilar de pedidos parados.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los motivos por los que un ERP bloquea un pedido?
Ocho, en el mapa que usa este sitio: precio, crédito, datos incompletos, autorización, stock, entrega, cumplimiento y facturación. No es una lista estándar de ningún fabricante y tu ERP puede llamarlos de otra forma o juntar dos en uno; lo que no cambia es que no se parecen en nada entre sí. Cada uno lo pone una regla distinta y lo levanta una persona distinta, y dos de los ocho no se levantan en ninguna pantalla tuya: el de stock exige ir al almacén y el de cumplimiento vive en el sistema de un tercero. Por eso «tengo pedidos bloqueados» no es un diagnóstico: es una bandeja con ocho problemas dentro que solo comparten el color del semáforo. Lo primero que hay que hacer con esa bandeja es partirla por motivo, porque el orden en que se atacan cambia cuánto se tarda.
¿Por qué se bloquea por precio un pedido de material eléctrico si la tarifa está cargada?
Porque en este sector el precio no es un número del catálogo: es la tarifa del fabricante menos una cadena de descuentos, y esa cadena se pacta por familia de descuento, no artículo a artículo. Un bloqueo de precio salta cuando el precio calculado de una línea se sale de lo pactado, y eso ocurre por caminos que no tienen nada que ver entre sí: una referencia que cambió de familia, una tarifa que se actualizó desde fuera después de hacer la oferta, o una línea que va con un descuento de obra que ya no está vigente. La pregunta útil no es «¿por qué este precio?», es «¿qué versión de la tarifa estaba viva cuando se hizo esta oferta?».
¿Qué es un bloqueo por datos incompletos y por qué pasa tanto con las referencias?
Es el bloqueo que salta cuando falta un dato obligatorio para poder seguir, y en material eléctrico tiene un origen muy concreto: un mismo artículo tiene varios códigos —el tuyo, el del fabricante, el EAN y el ETIM— y el pedido entra por cinco canales distintos, así que cada canal trae el código que le resulta cómodo. Un pedido tomado en mostrador con la referencia del fabricante, o pasado por WhatsApp con la de catálogo, llega al ERP sin la que él usa. También entra aquí la serie incompleta: mecanismo, tecla y marco son referencias distintas que tienen que combinar, y tres de cuatro líneas no es un pedido servible, es una obra parada.
¿Por qué el ERP dice que hay stock y aun así no se puede servir el cable?
Porque el ERP guarda una cantidad y la propiedad que decide si ese pedido se puede servir es la continuidad. Doscientos sesenta metros disponibles pueden ser cinco puntas de bobina de cuarenta y sesenta metros, y ninguna sirve para una tirada de cien. La cifra del ERP no está mal: está contestando a otra pregunta. Y en instalaciones críticas hay una segunda propiedad que tampoco cabe en el número, la colada: puede haber metros de sobra y aun así no poder servir, porque la obra exige que todo el cable sea del mismo lote de fabricación.
¿Por qué el acopio de obra bloquea por los dos extremos?
Porque es material comprado por adelantado que se retira por fases y que sigue siendo tuyo hasta que se consume, así que aparece en dos sitios que lleva gente distinta: uno lo mira crédito y el otro facturación. Por el lado del crédito, el riesgo vivo de ese instalador incluye lo que tiene acopiado y no ha retirado, así que una retirada parcial puede chocar con un límite que se calculó sin mirar el acopio. Por el lado de la facturación, el material entregado y no consumido no es facturable todavía, así que se queda en una lista que solo se mira al cerrar. Es el mismo material bloqueando por dos motivos distintos y en dos departamentos distintos.
¿En qué orden conviene levantar los ocho bloqueos?
De más barato de descartar a más caro, que no es el orden en que aparecen en la pantalla. Primero los que se resuelven mirando un solo dato y sin llamar a nadie: datos incompletos y precio. Después los que dependen de una persona concreta de tu empresa: autorización y crédito. Después los que dependen del almacén, que son los únicos en los que hay que ir a mirar físicamente: stock y entrega. Y al final los que dependen de un tercero o de un papel que viene de fuera: cumplimiento y facturación. Atacarlos en el orden de la pantalla hace que una mañana entera se vaya en tres casos que estaban esperando a alguien que no había llegado.
¿Estos ocho motivos son lo mismo que las siete costuras de las que habla el resto del sitio?
No, y es importante no mezclarlos porque miden ejes distintos. Estos ocho son estados de control: los pone tu ERP a propósito, los sabe nombrar y te los enseña en una lista, y cada uno tiene un procedimiento para levantarse. Las siete costuras son lo contrario: huecos entre dos sistemas donde el pedido no tiene ningún estado, así que no salen en ninguna lista y nadie se entera hasta que llama el cliente. Un pedido bloqueado está frenado a propósito y se puede contar; un pedido en una costura simplemente ha dejado de avanzar. Los dos cuestan dinero, pero solo uno de los dos es visible.
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El pilar del que cuelga este artículo, y la otra mitad de la historia: los pedidos que NO están bloqueados y aun así no avanzan, porque nadie les ha puesto un estado.
El corte de cable, el acopio de obra y la tarifa que se mueve debajo de una oferta viva, contados enteros y con el vocabulario del sector.
Las siete costuras entre sistemas. No son estos ocho: aquéllas son huecos sin estado y éstos son estados que el ERP sí nombra.
Lo que pasa después de levantar el bloqueo de entrega: las cinco realidades que caben en «expedido» y el orden en que se preguntan.
Dos sesiones para contar cuántos de los ocho te pasan al mes, cuál se repite con el mismo criterio y cuál está esperando a una persona concreta.